Apariencias
“Nada es lo que parece”
“Nunca estes totalmente seguro de nada”
“Deja siempre abierta la posibilidad a estar equivocado”
“Una persona inteligente nunca dice estar segura de lo que dice”
¿A que viene todo esto? Es que vamos a hablar sobre las apariencias, sobre cuando nos equivocamos con respecto a alguien y sobre estar seguro de algo.
Nunca digas “Estoy seguro de tal y tal cosa”, por más seguro que estés. Alguien prudente diría “Me parece que…”, “Creo que…” y así en el hipotético caso de equivocarse, por más remoto que sea, no va a quedar tan mal parado. Así evitamos quedar en ridículos defendiendo fervientemente algo sobre lo que estábamos confundidos.
No hay nada más desagradable que una persona que se pone violenta, y que se enoja en una discusión, mucho más si no tenía razón.
Ahora pasando al tema de las apariencias. Nunca te quedes con la primera impresión sobre nada. Si tuviste una mala primera impresión, dale una segunda oportunidad, y una tercera, hasta una cuarta si hace falta. Tal vez por no saber ver bien las cosas nos confundimos a nosotros mismos.
Algo parecido sucede cuando escuchamos hablar mal de alguien. Ya lo catalogamos de la manera que los demás lo ven. Hacé tu propia experiencia, no cuesta nada conocer si realmente es como los demás dicen o no. Los prejuicios sobre las personas son uno de los motivos que nos impiden conocerlas verdaderamente.
Lo inverso a esto es cuando pensamos algo de una persona, estábamos totalmente convencidos, pero resulta que estábamos muy equivocados. Pusimos toda nuestra confianza en ese amigo o en esa persona de la que nos enamoramos. Pensamos que es la mejor persona del mundo o la persona ideal para nosotros.
Muchas veces los sentimientos nos cegan, no nos dejan ver verdaderamente como son las cosas. Cuando esos sentimientos se van comprendemos todo mucho mejor. No pongas las manos en el fuego por cualquiera, puede que estés muy equivocado, y esa persona por quien hubieses dado la vida sea la peor de todas, alguien a quien no le importamos, la basura más grande, o la más puta del barrio.
Es difícil aceptar que nos equivocamos, pero es necesario.


Comentar