Este es el segundo año que no voy a la facultad. Luego de haber cursado durante tres años sacando aproximadamente quince materias de la licenciatura en comunicación social decidí dejar de estudiar.

Todavía recuerdo el día que lo decidí. Estaba frente a la TV y dejandole de prestar atención a lo que miraba me puse a analizar la situación. Estaba cansado del ámbito académico, ya no quería tener que realizar estúpidos trabajos prácticos en grupo donde sentía la necesidad de tener que hacer todo yo para aprobar, ya no quería tener que pasar noches estudiando cientos de fotocopias mal sacadas para depender del ánimo de un profesor para aprobar o no y ya estaba cansado de viajar todos los días 40 minutos hasta la facultad entre otras cosas.

No me estaba yendo muy bien en la facultad, no le dedicaba todo el tiempo que requiere aunque de todos modos me consumía gran parte del día. En el trabajo tampoco me iba bien, empezaba a ver progresos pero tampoco podía darle prioridad ya que no podía desatender los estudios. El resto de mi vida también me pedía minutos y además extrañaba mucho el hecho de acostarme y levantarme a la hora que quisiera. En mi último año de estudios tericarios la pasé muy mal y me quedó muy en claro que no soy la típica persona que le gusta esforzarse demasiado.

Esa tarde, mientras ya no miraba más la TV me puse a proyectar ambos posibles caminos. Si continuaba estudiando iba a tener que continuar dos o tres años más con esa vida como mínimo, sufriendo con los estudios, estancandome profesionalmente y viviendo muy poco. Lo bueno es que tendría mi título de Licenciado en Comunicación Social y con suerte un puesto en alguna empresa. El otro camino era dejar de estudiar, resignar el título y enfocarme en mi trabajo y mi desarrollo personal/profesional.

Tenía que tomar esa decisión. Luego de analizarlo muchas veces con la almohada llegué a la conclusión de que tener un título, o por lo menos ese título, a mi particularmente no me significaba nada para los objetivos de vida que tengo. Vi la posibilidad de crecer mucho en mi trabajo, el cual no estaba del todo relacionado con mis estudios y vi algo grande a futuro, mucho más grande que tener un título enmarcado en el living o poder especificarlo al entregar un CV en una empresa.

Hablé con mi madre y desde ese momento oficialmente había dejado la carrera. Escuché de varias personas Pero te faltaba tan poco, Perdiste tres años de tu vida, ¿Que vás a hacer si no estudias?, Sin un título no sos nadie y frases similares. La verdad no coincido con ninguna de ellas. El hecho de que me faltara mucho o poco es irrelevante ya que como dije no me interesa tener ese título. En caso de quererlo algún día completaré las otras quince materias que me quedan aunque realmente es muy poco probable que eso pase.

Los tres años que estudié no los tomo como tiempo perdido sino todo lo contrario. La facultad me abrió mucho la cabeza, en algunos casos me la dió vuelta y me formó una opinión clara y flexible con respecto a muchos temas. Además conocí a varias personas interesantes y aprendí muchos aspectos sobre el trabajo, la comunicación y las relaciones. La frase de que sin un título no sos nadie creo que ni siquiera vale la pena analizarla.

En estos dos años que dejé de estudiar por suerte me fué muy bien. Crecí muchísimo con mi trabajo, me convertí en un profesional, fui reconocido en algunas oportunidades y hoy estoy comenzando con mi propia empresa. Estoy convencido de que fue la decisión correcta y lo más difícil fue tomarla.

¿Estoy queriendo decir que hay que dejar de estudiar y que estudiar está mal? Nada por el estilo, creo que alguien que diga eso tiene un concepto erróneo. Lo que simplemente quise contarles es que esa fue la decisión correcta para mi en ese determinado momento. Lo que quiero subrayar es que para tomar cierto camino y dejar de dar vueltas en el mismo lugar hay que enfrentarse a esas decisiones que son difíciles de tomar.

Al fin y al cabo no dejé de aprender, sólo dejé de estudiar.