Hace un rato llegué de hacer algunas compras y entre varios locales pasé por Falabella, una tienda de dueños chilenos dividida por departamentos con varios locales en el país y con una gran casa aquí en Rosario. Entre todas las cosas que venden incluyen indumentaria deportiva y otro tipo de ropa por lo que pasé a ver si había algo interesante.

En busca de algo para el día a día llegué a una chomba que me pareció agradable y al mirar el precio en la etiqueta decía $59 lo cual me pareció un muy buen precio. Miré hacia arriba y había un cartel indicando que todo lo de ese espacio costaba $59, de todos modos cuando se acercó una chica de las que trabaja en el lugar le pregunté el precio para corroborarlo y me dijo “59 pesos” como queriendome decir Hay un cartel gigante que dice $59 y vos me preguntas el precio.

Pasé a probarmela y obviamente quedó casi calcada a mi escultural cuerpo. Cuando fui a pagarla en la caja otra señorita me indica que hubo un error y el precio de la chomba es de $79. Como si fuera algo natural quería proceder a cobrarme los $79 pesos. En ese momento guardé la tarjeta de crédito y el DNI que tenía en la mano indicandoles que no la iba a llevar a pesar que de $79 seguía siendo un buen precio.

Hablando con la vendedora y la cajera mientras el resto de las empleadas miraban les expliqué que estaba prohibido hacer eso y algunos puntos más que dejaban mucho que desear de la empresa. El problema es que no es la primera vez que me pasa en ese local, hace algunos meses me pasó una situación idéntica con una campera, que figuraba con un precio y en la caja lo aumentaron por lo que comprendo que un se trata modus operandi habitual en el lugar.

Está muy bien pensado. Encontras algo que te gusta en el local, ves el precio y te parece barato, pasas a probartelo y como te queda bien vas ya dispuesto a pagarlo en caja. Ahí te das cuenta de que no es tan barato como decía, pero como te gustó y ya te lo probaste no te importa pagar la diferencia de error. Estoy seguro que la gran mayoría lo lleva de todos modos y así la estafa se lleva a cabo. Repito, muy bien pensado, lástima que está prohibido hacer eso.

Citemos un poco a la Ley de Lealtad Comercial:

La Ley 22.802 contiene gran parte de las normas referentes a identificación de mercaderías, las indicaciones obligatorias que debe contener todo producto para ser comercializado en el país  y la publicidad de bienes y servicios.

La publicidad engañosa es toda publicidad, anuncio o propaganda que mediante inexactitudes u ocultamientos  pueda inducir a error o engaño al consumidor respecto de las cualidades o precio del producto o servicio ofrecido (art. 9º de ley y su correlato en el 5º cuando se refiere a rótulos de productos). Cita además un ejemplo en el que sólo hay que cambiar “un Supermercado” por “Falabella”: Cuando en un Supermercado, el precio exhibido en góndola difiere del que efectivamente se debe abonar al pasar por línea de caja, por supuesto en perjuicio para el consumidor.

Por esto, sumado al caso anterior y a un episodio de irregularidades en un pago en cuotas que me acaba de contar mi madre esta empresa, es decir, Falabella pasa a estar en mi lista negra (junto a Multipoint) y espero que también en la de ustedes. Nunca más voy a comprar allí, ni visitar su local y cada vez que alguien nombre Falabella le voy a tener que contar esta historia.

Nada personal.