Improvisación
Una tarde se me acercó un delincuente y tuvimos la siguiente conversación mientras me mostraba su revólver. — Dame la billetera — No la tengo, se la di a un señor en la otra cuadra. El malviviente se fue y yo seguí mi camino. A pesar de lo ridículo de la situación esto verdaderamente pasó.


jorge
Me ayudaste mucho con tus escritos sos un capo chabon xD
tecontaretodo
La flexibilización laboral no tiene límites… qué vergüenza