Hay momentos en la vida que tienen la particularidad de ser los únicos capaces de hacerte cambiar la forma de pensar y de ver las cosas. Gracias a ellos se alcanza otro grado de madurez y por lo general le suceden a todas las personas, aunque no muchas logran comprender el mensaje que les trae adjunto.

Uno es la muerte de un ser querido y creo que es el momento más difícil de todos. Parece que el mundo se nos derrumba, nos saca las ganas de seguir adelante y se nos llena la cabeza de preguntas a las que nadie puede dar respuesta. En mi caso particular aprendí a valorar las cosas que realmente importan en esta vida y a poder diferenciarlas de las que no tienen sentido. También aprendí a decir “te quiero” en cada oportunidad que lo amerite, porque puede llegar el momento en que no puedas ya decirlo.

Un segundo momento es cuando te enamorás. Todo es color de rosa, los problemas se olvidan y sentís que cada momento que vivís es hermoso e irrepetible. Te das cuenta que ya no querés estar solo y que necesitas de la otra persona para poder ser feliz. Dejás de ser algo completo en vos mismo para pasar a ser la mitad de un nuevo elemento que forman juntos. Si la otra mitad no está cerca el vacío que se siente es muy doloroso. Por mi parte no me enamoré demasiadas veces, pero cada nuevo amor parece ser el indicado y nace con más fuerza que el anterior. Aprendí lo hermosa que puede ser la vida cuando estas junto a la persona indicada pero también lo triste que es cuando está lejos.

Otro momento son las desilusiones. Chocar con la realidad es muy duro y un momento que puede cambiarnos demasiado. La forma en que las cosas pasan en nuestra mente y en el mundo no son similares por lo general y por eso cuando nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos nos sentimos en ocasiones defreudados de nosotros mismos, que todo nos sale mal y que el mundo, Dios y la Virgen se las agarraron nosotros. Yo por lo general soy muy prudente en mi forma de pensar y mis ilusiones van muy de la mano con la razón, lo que por ahora me ayudo a no vivir grandes situaciones de desilusión. Obviamente he tenido de esos momentos y los seguiré teniendo. Esa tan dura forma de encontrarse con la realidad me ha servido para comprender mejor como son las cosas tanto en las particularidades como en las generalidades.

Nadie puede hacer nada para evitar estos diferentes momentos que nos hacen reflexionar tanto. Vas a pasar muchas horas acostado en tu cama, mirando el techo y pensado debido a ellos, pero lo más importante es que sepas comprender el mensaje que traen adjuntos porque eso va a ser lo único que te va servir cuando decidas seguir adelante.