Que linda época!

Mora de Peque

Es tan lindo ser un pebete. Lo mejor eran las pocas preocupaciones que tenías, a lo sumo lo más importante de tu vida en ese momento es aprender a silbar, poder hacer más de 5 jueguitos con la pelota, o poder conseguir la figurita del Diablo Monserrat para completar el álbum del Torneo Apertura 1994.

Tenías la mente muy pura y sin las estupideces con las que se va llenando a medida que pasan los años. Vas haciendo tus primeros amigos, sin prejuicios, nada más porque la pasas bien con ellos y en muchos casos te pasa algo muy raro cuando ves a tu maestra de primer grado. Si pavote, aunque no te diste cuenta te enamoraste de ella.

No te importaba lo que pensaban los demás sobre vos, hacías lo que querías y eran muy tolerantes porque nada más eras un nene. Tampoco te importaba como estabas vestido, sino miren la camisa que tenía puesta en la foto, aunque nada más estaba en el patio de mi casa.

Eras feliz con tan poco. Una pelota podía ser tu compañera de todas las tardes, y mirar Cartoon Network mientras tomabas chocolatada con vainillas era una combinación perfecta. Tu bicicleta es un poderoso vehículo que te podía llevar a lugares que nunca habías visitado, como la vuelta de tu casa. No entendías porque la gente se peleaba, se ponía triste o lloraba; tampoco te importaba mucho, lo peor que te podía pasar a vos era tener que hacer la tarea de vacaciones que parecía interminable aunque solo tuviera un par de carillas.

A pesar de que fui creciendo, inconcientemente, siempre traté de ser un nene y los que me conocen saben porque digo esto. Sigo divirtiéndome con pavadas y en alguna que otra travesura encuentro la mejor solución para que todo no sea tan rutinario. Según creo, lo más importante es seguir conservando la mente y el corazón de un nene, simplemente por la pureza y porque a la larga nos van a identificar y recordar por nuestra forma de pensar y de querer, eso está más allá de lo que el paso del tiempo nos pueda hacer.